Este jueves, un fuerte sismo de magnitud 6.1 grados se sintió en la provincia de Mendoza y en otras regiones de Argentina. El epicentro del movimiento sísmico se localizó en la región de Coquimbo, Chile, a unos 6 kilómetros de La Serena. La profundidad del sismo fue de 33 kilómetros, lo que indica una liberación significativa de energía en el subsuelo. Según los datos preliminares, el evento provocó la evacuación de varios edificios en el centro de Mendoza, debido a la intensidad del movimiento en el área.
El fenómeno ocurrió a las 10:34 horas y se extendió por varias provincias, incluyendo San Juan y Mendoza. Los sistemas de alerta de Google y otras plataformas tecnológicas detectaron el movimiento, permitiendo la activación de alertas en dispositivos móviles con sistemas operativos Android y iOS. Esto demostró la eficacia de las tecnologías modernas en la detección temprana de eventos sísmicos.
La provincia de Mendoza, conocida por su geología relativamente estable, ha enfrentado situaciones inesperadas en los últimos años. Este evento refleja la complejidad de los procesos geológicos en la zona, donde las zonas de actividad sísmica pueden ser más inestables que lo esperado. Los expertos indican que la frecuencia de estos eventos puede variar según las condiciones del subsuelo y la presión acumulada en las fracturas en el terreno.
El sismo ha generado un interés notable en la comunidad científica y en las autoridades locales. Los servicios de emergencia están evaluando el impacto en infraestructuras críticas, como puentes y redes eléctricas, para minimizar riesgos a la población. Además, el hecho de que el sismo se sintió en áreas que históricamente no han tenido actividad sísmica frecuente sugiere un posible aumento en la actividad geológica en la región.
Los responsables de la vigilancia sísmica en Argentina destacan que, aunque el evento no ha causado daños estructurales significativos, la anticipación y la respuesta rápida son cruciales para evitar consecuencias más graves. La experiencia de este evento proporciona datos valiosos para futuras medias de alerta y evaluación de riesgos en zonas de actividad sísmica.