Tras una semana turbulenta marcada por reveses legislativos, el presidente Javier Milei ha lanzado una serie de medidas contundentes para reafirmar su compromiso con el equilibrio fiscal y desafiar a la oposición en el Congreso. En un mensaje transmitido por cadena nacional, Milei no solo justificó sus recientes vetos, sino que también anunció nuevas estrategias para blindar la economía y penalizar el gasto público desmedido.
Prohibición de Emisión Monetaria: Un Golpe al Corazón del Déficit
Una de las medidas más destacadas es la instrucción al Ministerio de Economía para prohibir que el Tesoro financie el gasto primario con emisión monetaria. Según Milei, esta decisión formaliza una práctica que ya se estaba implementando, pero ahora adquiere un carácter vinculante. El objetivo es claro: cortar de raíz la principal fuente de inflación, según la visión del gobierno, y evitar que el Banco Central sea utilizado como una herramienta para cubrir déficits fiscales.
Sanciones Penales para Legisladores: Un Desafío al Congreso
Pero la ofensiva de Milei no se detiene ahí. El presidente anunció el envío de un proyecto de ley al Congreso que busca penalizar a los legisladores que aprueben presupuestos con déficit fiscal. Esta iniciativa, que establece una regla fiscal estricta, exige que cualquier nuevo gasto o recorte de ingresos esté acompañado de una compensación equivalente. Además, contempla sanciones penales para aquellos que incumplan estas normas.
¿Un Ultimátum al Poder Legislativo?
La advertencia de Milei al Congreso fue contundente: “Si ustedes quieren volver atrás, me van a tener que sacar con los pies para adelante”. Esta declaración, cargada de simbolismo, refleja la determinación del presidente de no ceder en su política de ajuste y de confrontar a aquellos que, según su visión, buscan sabotear sus esfuerzos por estabilizar la economía.
Estas medidas, que buscan blindar el equilibrio fiscal y frenar el gasto, son una clara señal de que el gobierno de Milei está dispuesto a redoblar la apuesta en su lucha contra el déficit y la inflación, incluso a costa de profundizar la confrontación con el Congreso. El futuro de estas iniciativas, y el rumbo de la economía argentina, dependerán de la capacidad del gobierno para construir consensos y superar la resistencia de la oposición.