Bolivia vivió una jornada electoral crucial este domingo, con la sombra de un posible cambio de rumbo político tras dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS). Alrededor de 7.9 millones de ciudadanos habilitados acudieron a las urnas en un ambiente marcado por la expectativa y la incertidumbre.
¿El Fin del MAS?
Las elecciones se desarrollaron en un contexto de crisis económica y social, con alta inflación y escasez de dólares y combustible. La inhabilitación del expresidente Evo Morales por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) añadió un elemento de tensión a la contienda, generando llamados al abstencionismo y al voto nulo por parte de sus seguidores.
La jornada electoral transcurrió en una La Paz casi desierta, con transporte público limitado y comercios cerrados. La obligatoriedad del voto generó aglomeraciones en los centros de votación y en las oficinas donde se tramitaban justificativos para la ausencia.
Expectativas de Balotaje
Las encuestas previas a la elección no daban a ningún candidato como ganador en primera vuelta, anticipando un posible balotaje el 19 de octubre. Los resultados preliminares, difundidos a través del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre), comenzaron a conocerse a partir de las 21 horas (hora local), generando gran expectación en todo el país.
El resultado de estas elecciones definirá el futuro político de Bolivia y marcará el rumbo del país en los próximos años. Tres distritos clave concentran la mayor parte del electorado: Santa Cruz, La Paz y Cochabamba. La alta polarización política y la inhabilitación de Evo Morales han convertido esta elección en una de las más trascendentales de la historia reciente de Bolivia.
El nuevo presidente asumirá el 8 de noviembre hasta 2030.